jueves, 29 de marzo de 2012

Primer día = Primer recuerdo

Llevaba tiempo pensando en hacerme un blog, pero no lo tenía nada claro. Creo que han sido mis dolores de cabeza de estos últimos días los que me han hecho decidirme. Así a parte de poder dar a conocer mis ideas y locuras, podré expresar mis dudas, temores y alegrías del día a día. Como en la Caja de Pandora, dentro de un ser humano se pueden albergar muchas cosas, y así es como me siento yo últimamente. Por mi mente pasan miles de ideas a lo largo del día y siento que a este ritmo el recipiente va a rebosar, y necesitará ser abierto. 

Así que se abrirá poco a poco aquí. ¿Por qué aquí? Porque hacerlo con la gente a la que quiero podría tener las mismas consecuencias que abrir la Caja de Pandora original, un desastre. Así expresándolo con anterioridad tendré la capacidad de templar las palabras para hacer el menor daño posible, omitir o disfrazar las partes más dañinas y calmar mis ánimos.
Espero que me ayude a entenderme a mí misma con el tiempo para poder mejorar tanto mi mal carácter como mi negatividad. Quizá es cosa del tiempo que nos toca vivir o quizá descubro que es defecto del animal. Espero que lo descubra poco a poco y poder llevar a cabo una actualización del blog diaria dentro de lo posible.

Para darme a conocer un poco empezaré recordando esos tiempos pasados en que todo era alegría, ese tiempo en que todo era desconocimiento de lo que pasaba en el mundo y en mi propia casa, esa época que pasen los años que pasen quedó para siempre grabada en mi memoria. Porque el protagonista de esa época no era otro más que mi abuelo, el hombre al que más quise y querré en mi vida, que me daba lo que quería y me llevaba cada tarde al parque que nos vio todas las tardes pasear de arriba a abajo.

Cada tarde al salir del colegio me estaba esperando en la parada del autobús para dejar la mochila en casa y salir de paseo. A donde fuese, el destino dependía del día. Gimnasia, baile, inglés, el parque.... Bueno, al parque íbamos siempre, antes o después de las actividades, pero era una parada obligada. Y he de reconocer que desde que no está no he podido recorrer más ese parque. He entrado y no he podido continuar con el paseo. Suena infantil, absurdo y a la vez inverosímil. Pero es que cada paso me recuerda a todos esos momentos vividos a tu lado. Eran nuestros momentos. Los únicos compartidos exclusivamente por él y por mí, así que tener que compartirlos con alguien que no sea él es duro para mí. Tal vez con el tiempo lo supere. 

Contarle esto a alguien de mi entorno sería abrir la herida del recuerdo. Cada uno nos acordamos de él cada día, pero cada uno a su manera. Y hacer partícipes a cada persona de los pensamientos propios no sería muy adecuado. Así que aquí queda mi primer día. Mi primer recuerdo del día que es constantemente él y no podía ser otro el nombrado en el primer post.

Hasta mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario